NO A LA VIDA

El diagnóstico del médico del riesgo que correríamos mi hijo y yo de salir embarazada, las pocas probabilidades de concebirlo y de hacerlo la probabilidad de que no naciera completamente sano, dos pérdidas, tres legrados, el tercero resultado de una negligente práctica quirúrgica del segundo legrado y la negación del estado por la gran demanda de peticiones del solo hecho de poder presentar una solicitud para la adopción de un niño, me presentó la triste realidad de las difíciles consecuencias de decirle NO A LA VIDA aunque mi deseo era completamente opuesto a ella yo viví parte de esas consecuencias.


Cuando perdí a mis dos primeros bebés y cuando casi pierdo el tercero por un descuido de mi parte pues tenía que hacer todo el embarazo en cama pero un día me levanté y un hematoma casi le quita la vida a quien ahora es mi bebé, aprendí sin desearlo que es decirle NO A LA VIDA:
1. La triste sensación que deja en nuestro ser un legrado, cualquier razón justificable que el médico de como que de haber nacido el bebé hubiera nacido con una malformación, que apenas tenía poco tiempo como para sentirse vivo o que algo estaba fallando en su organismo no mengua ese sentimiento de vacío luego de que alguien que era parte de tu vida y tenía vida murió dentro de ti y al hablar de este tipo de sentimiento no me refiero al de la tristeza por haber perdido un bebé deseado, ese es otro punto que también es muy doloroso.

2. Es increíble ver como un bebé puede estar de lo más tranquilo y confiado en el vientre de su mamá y solo una decisión puede apagar violentamente esa seguridad y lo peor de todo con su vida. Cuando el hematoma casi alcanza la placenta donde mi bebé estaba me tomaron una ecografía donde pude verlo moviéndose confiado, sin temor, como jugando; no se imaginan el sentimiento de culpabilidad que entró en mi corazón por una mala decisión mía pero gracias a Dios mi bebé se pudo salvar.

3. Luego de los legrados me dijeron que el volver intentar tener un bebé era un riesgo pues podía quedar estéril de por vida si lo perdía por tercera vez pero como ya se los comenté gracias a un milagro de Dios pude tener uno hermoso y sano pero quedé muy débil y demoré mucho en recuperarme de la cesárea, mi bebé nació de ocho meses pues mis dolencias se intensificaron los últimos meses de embarazo y actualmente es un riesgo muy alto comcebir otro.

Es fácil tomar una decisión lo difícil es afrontar sus consecuencias, tengo 22 años como maestra de niños en edad pre escolar y cada niño es tan diferente pero a la vez tan especial que cada silla que ocuparon alguna vez en el aula pareciera que los hubiera estado esperando, tengo un hijo que ya cumplió 6 años que no solo llena la casa de alegría con sus juegos y ocurrencias sino que nos acompaña a visitar hospitales para orar y entregar juguetes a niños enfermos, es por ello que afirmo decirle SI A LA VIDA porque un bebé así tenga unos segundos de haberse formado es vida y todo lo que tiene vida trae esperanza y la esperanza conlleva felicidad y paz, especialmente la vida de una persona.

Rosanna Sakuma Arevalo
Magister en Administración de la Educación

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